"El Niño de la Jurisdicción"

Leyenda de la época actual en la Jurisdicción Sanitaria Número II de Huamantla, donde antes se encontraba el Hospital General de Huamantla.

 

Trabajadores y personal administrativo que labora en esta dependencia, manifiesta que en ese inmueble, se escuchan a plena luz del día, quejidos, llantos de niños y ruidos que no se explican de donde salen, si no hay nadie corriendo o jugando en pasillos y demás instalaciones. 


Lo más reciente en este año, es que una persona que se encuentra de vigilante y una doctora escuchaban ruidos y fueron a investigar de dónde salían, puesto que eran como las tres de la mañana, y ya ningún trabajador se encontraba, solo el policía de vigilancia y la doctora que se quedó a terminar un trabajo en computadora. 


Pues resulta que caminaron por los pasillos y no había nada, sino que de repente voltea el policía y dice doctora ya vio esa sombra que se ve ahí, pero todo escalofriante del susto que le dio, y responde la doctora si ya lo vi, es un niño como de ocho años vestido de blanco, pero con los labios dormidos de la impresión, respondió regresemos a administración. 


Durante ese día de madrugada, al ver la silueta del pequeño, entraron en pánico, y la doctora se fue a su domicilio le dijo al policía tenga cuidado y quédese aquí en administración. 


Al otro día temprano, con el temor y la duda, empezaron a revisar las cámaras de vigilancia que existen en la Jurisdicción Sanitaria, y resulta que la cámara captó la imagen de un niño que se observa de blanco, caminando. Y la respuesta es que puede ser un alma en pena, porque, a esa hora y en ese lugar no se encontraba ningún niño. 


Cabe hacer mención que ese inmueble, fungió hace años como Hospital General de Huamantla, lugar donde se murieron varias personas, y pues también se comenta que hubo varía negligencia de parte de algunos médicos.

 

 

"La Enfermera Fantasma, del Hospital de Huamantla"

En las instalaciones de lo que fue el Hospital General de Huamantla, hoy oficinas de la Jurisdicción Sanitaria Número II, se cuenta que llevaron a una persona herida gravemente por una puñalada, al llevarla a altas horas de la madrugada, había poco personal y al revisarlo lo encontraron casi agonizante, por lo que ya lo daban por muerto, sin embargo el mismo paciente por la mañana del otro día ya estaba recuperándose.

 

Según contó lo había atendido una enfermera, alta bonita que lo inyectó y curó su herida, pero no había ninguna mujer con esas características que laboraba en el nosocomio, con el paso de los años se aparece por los pasillos y se pierde en ellos.

 

Cuentan personas de este municipio que un viernes por la noche, llegaron unas personas llorando, con un hombre el cual iba herido de arma punzo cortante y su semblante era de moribundo.

 

Pero los médicos tardaron en atenderlo, primero entrevistaron a los familiares preguntándoles qué había sucedido, al paso de las horas lo ingresaron al área de urgencias para realizarle una intervención quirúrgica, aunque los galenos no daban esperanzas a los familiares, porque se había desangrado en el trayecto al nosocomio.

 

Alrededor de las 3:00 de la madrugada, salen los médicos y les comentan que lamentablemente no pudieron hacer nada, por la herida tan penetrante que recibió y le dio una peritonitis que no pudo resistir y estaba agonizando la persona.

 

Los familiares desconsolados ante la fatal noticia y de no saber qué le había pasado a su hijo, solo se enteraron por los vecinos que le pegaron y lo dejaron herido en la calle.

 

Pero por ahí de las 5:00 de la mañana de ese viernes, los médicos dan indicaciones que se levante el acta de defunción para retirarlo del cuarto del Hospital, sin embargo, cuál es su sorpresa, al entrar donde estaba el supuesto difunto, resulta que esta persona estaba sonriendo y sentado en la cama.

 

Dijo el personal qué pasa, supuestamente estaba muerto usted. Y respondió no para nada, le agradezco la atención que me dio una enfermera muy bonita.

 

Y relató, “me sentía muy mal, y ya casi no veía, pero entre mí sueño observe a una enfermera muy alta delgada y bonita, me dijo tranquilo pronto te vas a recuperar, me tocó con sus manos mi cabeza y enseguida me inyectó, fue de lo único que recuerdo, y gracias a ella mire me siento mejor, sí estoy todavía adolorido y con hemorragia, pero ya estoy consciente”.

 

Al salir el personal, del cuarto inmediatamente fueron al área de doctores para comentar, lo que habían visto, por lo que respondió el cirujano, a esa hora que dijo el paciente, nunca entró una enfermera a ese cuarto, nosotros fuimos los últimos en salir, y esta persona ya estaba agonizando, y además, no trabaja en este hospital ninguna enfermera con esas características que describe.

 

Por lo que a partir de ahí surgió esta leyenda, la persona no falleció, porque esta enfermera fantasma lo curo. A la fecha, algunos empleados de la Jurisdicción Sanitaria de Huamantla, comentan que han observado una silueta de una enfermera, muy alta, sin embargo, al seguirla se pierde en los pasillos y sienten un escalofrió tremendo que no se explican.

 

 

"El Hombre que Vendió su Alma al Diablo"

Sucedió en la antes nombrada calle de Iturbide y en la plazuela del mismo nombre (Hoy Calle Reforma Norte y Plazuela del Dulce Nombre).

 

Cuenta la Leyenda que a mediados del siglo pasado vivía con su mujer un humilde zapatero en una pobre choza ubicada en lo que hoy es la calle de Reforma Nte (antes Iturbide) de esta ciudad de Huamantla. Motivo en la extremada pobreza en que vivía este matrimonio, constantemente la mujer desesperada reprochaba a su marido: “si nuestra miseria se prolonga, va a resultar que nos vamos a “pelar de hambre” –El pobre zapatero, peor se desesperaba al escuchar estos continuos reproches, y después blasfemaba enfurecido: ¡maldita suerte! Yo me rajo el cuero trabajando día y noche y no puedo salir avante; te juro que si el diablo me diera dinero, al diablo mismo yo le vendería mi alma.

 

Decían las personas que Ramón (así se llamaba aquel zapatero) un día empezó a salir de noche a lugares ignorados en donde se aseguraba que hablaba con satanás. Días después montaba un buen caballo en el que hacia sus incursiones nocturnas y regresaba, según la versión popular, con algunas bolsas repletas de dinero.

 

De aquellos días en adelante la vida de aquel matrimonio cambio notablemente; de parte de la mujer pararon los reproches y del hombre la desesperación; vestían y comían mejor, el hombre trabajaba menos y se emborrachaba más. Pero… todo tiene su límite. Un día Ramón cayo en cama delicadamente enfermo, y pronto murió. Su mujer le compro elegante ataúd y mando hacer una buena comida para agasajar a los acompañantes que lógicamente le acompañarían en el sepelio.

 

Salió el cortejo fúnebre con dirección al templo del dulce nombre en cuyo cementerio anexo seria sepultado el zapatero, e iban entrando a la plazuela que hay frente a este templo cuando súbitamente por todos fue escuchando a cierta distancia un estruendoso ruido producido por un torbellino que arrancaba ramas a los árboles y techos a algunas casas. Momentos después cruzo aquel fenómeno sobre aquel numeroso conjunto que acompañaba al finado a su última morada. El fuerte impacto que ese remolino produjo sobre los cuatro cargadores del cadáver, hizo que estos se tambalearan desconcertados teniendo que suspender los cánticos fúnebres que todos entonaban en coro.

 

Algunos de los que oportunamente cerraron los ojos para protegerse de los efectos del polvo y del duro viento, al mirar hacia el curso que llevaba aquel torbellino, pudieron notar en las alturas una extraña silueta que remolineando se semejaba la figura de un ser humano, creyendo que aquello sería una ropa varonil que había sido arrancada de algún tendedero. Después de haberse repuesto un poco del escalofriante impacto del viento que los lleno de terror, los cargadores, por alguna circunstancias tuvieron la necesidad de descansar el cadáver en aquella plazuela, habiendo notado como verdadera sorpresa que el peso de este había disminuido considerablemente.

 

La viuda y algunos familiares del muerto procedieron a abrir aquel ataúd para despedirse del ser querido contemplándolo por última vez. Pero… ¡Qué sorpresa! Ante el asombro de todos los presentes se dieron cuenta de que el cadáver había desaparecido, y que solo había en el interior de la caja mortuoria algunas talegas al parecer con monedas de oro, de donde salía un repugnante aroma. 

 

Todos los integrantes de aquel cortejo abandonaron el ataúd y a gran prisa se alejaron horrorizados unidos en sus meditaciones y conjeturas. Algunos comentaron el caso en voz baja, otros exploraban con la mirada sobre el cielo, el curso que había seguido el torbellino… y una mujer que se alejaba meditabunda, a la vez que reflejando en su rostro el asombro, santiguándose exclamaba: ¡se lo arrastro el diablo en cuerpo y alma!

"La Fuente de la Llorona"

La Fuente de la Llorona, ubicada actualmente en la esquina que conforman las calles Zaragoza Poniente y Guerrero Sur en el centro de la Ciudad; Una historia de misterio y terror entorno a una bella mujer que hasta la fecha sigue apareciéndose a media noche sentada en la fuente esperando a que algún hombre caiga en sus manos.

 

En la esquina que forman las calles de Guerrero sur y Zaragoza, se ubicaba una casona que era propiedad del juez Merino (Actualmente Notaria de Carlos Ixtlapale) y que por eso se le conocía como “Los altos de Merino”, cuenta la leyenda que este personaje llegó a Huamantla junto con su esposa y tres hijos varones en 1880.

 

Se dice que era una propiedad muy grande y que la esposa del juez comenzaba a escuchar por las noches los alaridos de “La Llorona” y eran tan frecuentes que la señora se enfermó y falleció a consecuencia de ese fenómeno.

 

Entonces el Notario y juez Merino se quedó viudo con sus tres hijos varones, ellos desde lo alto de su casa todas las noches veían sentada una dama en los arcos de la fuente, que son tres.

 

La mujer era muy hermosa, de tal forma que uno de los hijos gustaba de sentarse en el primer arco, para cortejar a la dama, luego se encaminaban para dar vuelta en la calle Josefa Ortíz de Domínguez.

 

Sin embargo en el plano original de Huamantla de 1890, esa calle se llamaba la calle de la “Llorona”, porque ahí daba la vuelta y desde ahí se escuchaban los alaridos, hasta llegar a la iglesia de El Calvario.

 

Dicen que era testigo de que la mujer atravesaba la reja y desaparecía en el patio, al poco tiempo enfermó de tifo y nunca se pudo recuperar y murió, algo parecido le paso a uno de sus hermanos, pero él se sentaba en el arco de en medio, y la historia se volvió a repetir con los trágicos resultados. 

 

El tercero corrió igual suerte, ya la dama era cortejada en el tercer arco, de tal forma que los tres hijos se murieron a causa de que se enamoraban de dicha mujer y esto ocurre en 1888, el notario y juez merino era muy estimado y esto que pasó lo recuerda la gente de Huamantla. Algunas personas en la actualidad cuentan que aun observan como una mujer vestida de blanco se sienta en la fuente por las noches a esperar a que algún hombre caiga en sus garras. 

"El Crimen que un Perro Delato"

(Sucedió en Huamantla, en la calle Galeana y templo del Dulce Nombre)

 

Cuentan que en las postrimerías del siglo XIX, en la calle Galeana, entre las calles Juárez e Iturbide, vivía una hermosa muchacha llamada Florinda, quien apenas frisaba los dieciocho años.

 

Esta bella mujer que era de mediana posición económica, mantenía relaciones amorosas con un joven comerciante llamado Antonio, quien por el lado social y económico era considerado al mismo nivel de las circunstancias de su prometida.

 

Pero no faltaba quien turbara esta codiciada armonía existente entra ambos amantes; pues a más haber otro joven acaudalado de nombre Francisco, quien igualmente cortejaba a Florinda, los padres de este que eran unos ricos hacendados, movían todas sus influencias con los padres de la muchacha para que a esta la convencieran de que llegara a querer a su hijo para unirlos con los lazos del santo matrimonio.

 

Los padres de Florinda constantemente dialogaban con su hija, tratando de animarla haciéndole ver la conveniencia de acceder a las pretensiones de su segundo enamorado; pero ella, con un capricho decidido oía los consejos y amonestaciones de sus padres con total indiferencia, hasta llegar al fastidio y al aburrimiento.

 

El desprecio rotundo de Florinda para Francisco- el segundo de sus enamorados- hundía a este en la más horrible desesperación, ya que su buen aspecto y su  buena posición económica no lograban influir en le animo de la muchacha.

 

En una noche oscura,  Antoni llegaba del campo a la ciudad, acompañado como siempre de un perro "pastor alemán" que siempre había sido su amigo y compañero fiel desde que este animal era muy chico, y que desde entonces demostró ser un animal muy inteligente.

 

Cuando Antonio y su perro se aproximaban a su casa ubicada en la calle primeramente mencionada, se encontraron con que allí cerca llegaba un individuo no identificado en la negrura de la noche, quien soltando de pronto el caballo que llevaba jalando, se  abalanzó sorpresivamente sobre el primero, y tras de atacarlo sin darle tiempo a defenderse, abatido por varias puñaladas cayó por tierra agonizante, pronunciando únicamente el nombre de su idolatrada Florinda. El perro fiel, con tristes aullidos se acercaba a su amo mirando como expiraba, y como tratando de restañar con sus lamidos, las heridas mortales del agonizante.

 

Antonio expiró; y ante el dolor de Florinda esa noche y la siguiente fue velado, y al tercer día fue sepultado en el atrio del Templo del Dulce Nombre. Aunque fueron muy hábiles las pesquisas desarrolladas por los familiares del finado y por parte de las autoridades, los móviles del crimen así como el autor del mismo quedaban hundidos en el más inexplorable misterio; y aun cuando surgía alguna sospecha no había nada que pudiera dar solución a esa hipótesis.

 

Desde aquel día del sepelio de Antonio, el perro fiel adoptó la costumbre de pasar todo el día colocado sobre la  tumba de su amo, y por las noches cuando cerraban la entrada que daba acceso a ese lugar, entonces pasaba algunas horas de la noche en el lugar en que se registró el crimen.

 

Este triste suceso ya empezaba a toar parte en el olvido; pero una noche de luna, en que estaba aquel perro colocado en el lugar de la tragedia, inesperadamente pasó por allí un apuesto jinete montando un brioso caballo.

 

El perro después de husmear brevemente, y sin que aquel jinete lo previera, se abalanzó como fiera sobre este, y tras de un enorme salto cayó sobre él derribándolo de su caballo. Después de caído, el perro hecho una furia atacó a su víctima dándole en el cuello, fuertes, muchas y prolongadas mordidas hasta dejarlo bien muerto.

 

La ronda nocturna no tardó en dar con este macabro hallazgo, y sin ninguna dificultad identificaron el cadáver con la persona de Francisco, quien había odiado a Antonio por tener este la ventura de ser amando por Florinda. 

 

Este último suceso vino a esclarecer aquel caso enigmático sacando por conclusión quien había sido el asesino de aquel llorado Antonio; y mientras el perro seguía vigilando fielmente la tumba de su amo, la gente comentaba: ¡Quien había de creer que un perro había de delatar y vengar el crimen cometido en la persona de su amo!

"Un Amor Inquebrantable"

Esta es una de las leyendas más conocidas de esta ciudad y a mi parecer una de las más románticas, espero la disfruten. Sucedió en la esquina de "la Calavera" (Allende Norte y Galeana Oriente)

 

Cuenta la tradición, que a principios del último tercio de del siglo XIX, en la hoy calle Allende Norte, no muy distante del templo de la Santísima, vivía una bella joven llamada Julia, hija de padres acaudalados. Muy en contra de la voluntad de padres y hermanos, esta preciosa mujer andaba en amores con un muchacho llamado Pedro, pero que este era de una cuna muy humilde y pobre.

 

La oposición de los padres de Julia para que esta tuviera relaciones amorosas con su pretendiente, se debía a que este no era de la posición social y económica en que ellos estaban colocados, trataban a toda costa de que su hija se prendara de otro joven quien igualmente con sus galanteos intentaba conquistar su cariño. ya que este último gozaba de una posición privilegiada.

 

Pero Julia hacia caso omiso de las amonestaciones de sus padres y hermanos, así como de las demostraciones de cariño de su segundo pretendiente; por lo tanto para ella no había más ley que los impulsos de su corazón y el amor a Pedro.

 

Por tales razones, como notaran padres y hermanos la firme decisión de Julia, optaron por dar fin a todo trance a ese romance y... una noche en que Pedro se había situado en una esquina de la calle Allende y Galeana para esperar allí como siempre a su idolatrada Julia, intempestivamente fue sorprendido por los hermanos de esta, por quienes en forma cobarde fue atacado y villanamente asesinado.

 

Momentos después la ronda nocturna descubriría el macabro hallazgo; y una vecina que sabía de los amoríos aquellos, corrió a dar parte a la "nana" (mujer que había cuidado a Julia desde muy pequeña), y ella, quien era igualmente su confidente, en forma discreta se encargó de comunicarle lo acontecido. Como una loca salió Julia hasta llegar al lugar donde se encontraba su novio muerto; acto seguido, llorando desesperadamente se postró en el suelo abrazándolo sin querer desprenderse de él.

 

Como pasaba mucho tiempo y los padres de Julia notaban su ausencia, la "nana" tuvo que hacerles saber en qué lugar estaba su hija; y después de llegar al lugar de la escena, a duras penas lograron desprender a su querida hija quien de ninguna manera se hubiera querido separar del cadáver de su infortunado prometido.

 

Los autores del crimen se dieron a la fuga; el cadáver fue sepultado en el cementerio de El Calvario, el recuerdo de la tragedia se iba borrando, los padres de Julia en parte habían saciado sus deseos, pero... en Julia se ahondaba cada día más aquel drama pasional. Se le veía a diario estar hundida en honda tristeza; casi no comía, no platicaba con nadie más que con su nana, sus ojos se le notaban más profundos y su constitución física cada día iba decayendo hasta tomar un aspecto cadavérico.

 

Los transeúntes que recorrían por las mañanas esquina se daban cuenta de que en el lugar del crimen aparecía una nueva ofrenda de frescas flores allí cuidadosamente colocadas; más tarde el calor de los rayos solares de todo el día marchitaban totalmente aquel conjunto floral; pero como arte de milagro al día siguiente como en cada amanecer, aparecían sustituidas por otras nuevas y fragantes. Era que Julia por las noches devotamente no cesaba de colocar esa ofrenda en donde cayó muerto el hombre a quien amaba.

 

La enfermedad y la tristeza más y más se acentuaban en Julia hasta que una noche... sus padres notaron que la ausencia de su hija se prolongaba. Presintiendo algo la nana, discretamente, salió a buscarla en el lugar en donde sabía que acostumbraba por las noches depositar los ramos de flores, y después de  fuerte impresión causada por una infausta y escalofriante sorpresa regresó para avisar a sus amos que Julia se encontraba muerta, con un ramo de flores en las manos, en el lugar en que habían matado a Pedro.

 

Tras de ir a recoger a su querida hija, llegaron a la conclusión de que su muerte se debió al agotamiento físico y a la infinita tristeza que embargaba a su alma; y fue entonces cuando comprendieron el mal que le habían hecho a su hija al impedir el noviazgo con su idolatrado Pedro, y así consideraron el inmenso mal que ellos mismos se habían hecho.

 

Después de ser velada Julia esa noche así como la siguiente, al tercer día sus padres optaron por que fuese sepultada junto a la tumba del hombre a quien había amado tanto. Y así, aquellos jóvenes que se amaron en la plenitud de sus vidas, sin poder lograr sus más caros sueños dormían para siempre, muy cerca el uno del otro, el eterno sueño de la muerte.

"El Charro Negro"

Un ser temido por muchos que se aparecía en la hoy Calle Zaragoza pte, mismo que con solo mirarte te paralizaba y hechizaba para que se quitaran la vida, todo aquel que se le cruzara en el Camino

 

Hace muchos años, cuando las calles de Huamantla aun eran de terracería en la calle que ahora se conoce como Zaragoza Poniente, entre Reforma y Juárez, se aparecía el charro negro, y era de gran temor porque las gentes que lo veían los hechizaba para que, al llegar a su casa, con cualquier arma punzo cortante se quitaran la vida, por ello el miedo que le tenían a este personaje era enorme.

 

Cuentan que una noche de un miércoles de lluvia, un hombre se le hizo tarde porque fue a dejar a su novia, que vivía en el barrio de San Sebastián, para esto este hombre tenía que cruzar la ciudad para poder regresar a su domicilio.

 

Eran alrededor de las 8 de la noche, cuando iba caminando aprisa sobre la calle Zaragoza, no había alumbrado público aun, y se acordó del rumor que se aparecía el charro negro, entonces comenzó a caminar más rápido, cuando sintió la presencia que alguien lo venía siguiendo.

 

Al voltear cuál es su sorpresa que observó a un sujeto muy alto y vestido de negro, con un sombrero, supuso que era el charro negro, tanto fue su temor que sin voltear corrió todo el camino, pero a la altura de la calle Zaragoza, esquina con Reforma nuevamente volteo, y el charro negro estaba junto a él, por la obscuridad no pudo verle la cara, pero sintió un escalofrió tremendo, que lo dejo paralizado por un segundo, no podía caminar, por la mirada que no le quitaba el charro al hombre.

 

Al minuto, pudo caminar y llegar a su domicilio, narran que llego helado de la piel, y sus familiares le preguntaron Qué te sucedió y lo único que alcanzo a decir fue “vi al charro negro”, al decir esas palabras su mamá de inmediato lo empezó a limpiar con cigarros y hierbas, sin embargo, este joven se quedó dormido en su cama. 

 

Sus familiares también se fueron a dormir, y al otro día temprano, la mamá lo fue a ver y lo encontró tirado en la cama con una cortada en el cuello y en la mano un cuchillo, sin signos vitales. Comentan que como narra la leyenda el charro negro lo hechizo para que se quitara la vida, Es por eso que mucha gente le temía a este tenebroso personaje. 

"La Matlacuéyetl y el Cuatlapanga"

Una pareja de enamorados que el destino los separo, pero la naturaleza los volvió a unir para la eternidad.

 

Hace muchos, muchos años, existía una doncella Tlaxcalteca de nombre Matlalcuéyetl, la cual era prometida del guerrero Cuatlapanga.

 

En cierta ocasión el guerrero partió a tierras lejanas en cumplimiento de una misión y al transcurrir el tiempo Matlalcuéyetl se sentía triste al pensar en su amado en las batallas; así transcurrió el tiempo y su amado no llegaba, después de mucho esperar murió de tristeza.

 

Al terminar la misión encomendada Cuatlapanga llegó a buscarla, pero recibió la noticia que su amada había fallecido de tristeza y fue a llorar a los pies de su tumba y ahí quedo el guerrero convertido en cerro que lleva su nombre y Matlacuéyetl en el volcán. 

 

Matlalcuéyetl es el nombre que los indígenas Tlaxcaltecas daban al volcán pero, a la llegada de los españoles y en honor de una doncella que fue intérprete de los mismos de nombre Malintzin empezaron a nombrarlo así. La palabra Malinche resultó del modismo español de Malintzin.

"La Sombra Negra"

Esto sucedió en la calle Prolongación Hidalgo, Privada Manzanales, municipio de Huamantla.

 

Narra la leyenda, que hace años,  en una casa de aquella privada una familia vivía ahí, los padres estaban acostumbrados a rezar e ir a las iglesias pero solo a uno de los 3 hijos que tenían no le gustaba ir a las iglesia, ni mucho menos rezar.

 

Una noche, alrededor de las 2:10 de la madrugada el joven despertó y sintió que alguien le estaba jalando las cobijas, entonces  al sentir miedo cerró  sus ojos y se cubrió con las cobijas hasta quedarse dormido. 

 

Al amanecer conto esto a sus padres, ellos le dijeron que solo fue un sueño que no había sido real, nada de lo que había contado.

 

A la noche siguiente el sueño lo venció y se quedó completamente dormido, soñó que abría sus ojos y de repente sintió que una sombra negra se subía encima de él,  con mucho miedo cerro rápido sus ojos y sintió que alguien le jalaba su brazo, no podía moverse así que tomo el suficiente valor para abrir los ojos a ver qué era lo que lo intentaba tirar de la cama.

 

Pero justo en ese momento al abrir los ojos despertó y al mirar su posición de su mano quedó impresionado al ver que estaba en la misma posición en la que él había soñado.

 

A la mañana siguiente volvió a contar esto a sus padres, sus padres al escuchar lo que les dijo, le expresaron que sueña eso porque no rezaba, antes de dormir, el joven al soñar dos veces esos sueños tan tenebrosos decidió que antes de dormir tiene que rezar.

 

Entonces se puso a rezar ese día, antes de dormir, pero durante la madrugada despertó a la misma hora que había soñado las otras veces, pero el joven al acordarse de sus padres comenzó a rezar en ese instante.

 

Al terminar de rezar, se dio cuenta que no estaba soñando, ni mucho menos sentía miedo, al amanecer conto a sus padres que no soñó nada malo, sus padres le dijeron que era porque había rezado antes de dormir, el joven en verdad quedo sorprendido porque decía que antes, no rezaba y no soñaba  feo, pero al soñar eso empezó a que cada día y noche reza, para así ya no soñar con esa sombra.

 

Cuentan las personas de la privada que han visto sombras en sus casas y al parecer siempre las observan a las 2:10 de la madrugada Justo la hora en que el joven, veía la sombra. 

 

Se cuenta que la sombra Negra, es un espíritu que andaba penando, por ello, buscaba el alma de un joven, para que pudiera descansar, e intentaba perturbar a este adolescente, pero como empezó a rezar, la sombra, ya no pudo llevarse su alma.  

"La Leyenda del Muerto"

Cuenta la leyenda que en el barrio de Santa María Yancuitlalpan,  municipio de Huamantla, se  describía que en la calle Prolongación de Hidalgo, lo que ahora es privada manzanales, antes eran terrenos baldíos.

 

Una persona del sexo masculino, que habitaba en la calle antes mencionada, durante las noches justo a las 12:00 horas, escuchaba ruidos fuera de su casa, lo despertaba, por lo que  se levantaba de su cama y se asomaba en su ventana pero no veía nada.

 

Se percataba en aquel tiempo, que eran las 12:00 de la noche, pasaron varias noches y sucedía lo mismo pero en la quinta vez, cuando se dio cuenta que todos los días,  se despertaba a la misma hora, le causo admiración.

 

A la siguiente noche, escuchó golpes en la pared  de su casa, salió con una lámpara para ver que había provocado ese ruido, justo cuando él va a encender su linterna, escuchó unos quejidos muy feos le dio miedo y se regresó, a su casa.

 

Al amanecer se preguntaba, qué había sido lo que escuchó, no tuvo ni idea de lo que había sido, pero de lo que sí estaba seguro era que se parecía al quejido de una persona.

 

Al anochecer se quedó despierto hasta las 12:00 de la noche que era la hora que  sentía los ruidos, justo a esa hora,  tocaron la puerta de su casa salió, corriendo a ver que era, cuándo se iba a asomar por la ventana, observó una sombra que paso por su pasillo se asustó y se fue a recostar a su cama.

 

Esta persona estaba muy asustada, y dejó prendidas sus luces de su casa, al día siguiente les preguntó a sus vecinos que si le habían tocado su puerta en la noche, ellos le dijeron que no.

 

Les contó a todos lo que le había  sucedido y uno de ellos le dijo está bendecida tu casa, Contesto que no.

 

En la noche se despertó otra vez, a las 12:00 de la noche,  y no se podía mover se tapó con sus cobijas y sintió que alguien se le subía a su cuerpo y no se podía mover, se asustó mucho que quería gritar y no podía, en su mente empezó a rezar y poco apoco se fue empezando a mover se asustó mucho y se durmió con un rosario en su mano.

 

Al día siguiente les contó a sus vecinos lo que le había sucedido,  más tarde, acudió con un sacerdote a bendecir su domicilio, y desde esa noche en adelante ya nunca escucho nada.

Les contó  a sus familiares, que ya no había oído nada, entonces  uno de sus vecinos le dijo que lo que percibía era un “muerto” que todas las noche lo visitaba para llevárselo pero era porque no estaba bendecida su casa.

 

“De ahora en adelante ya no escucharas nada porque ya está protegida tu casa con la bendición que le ha dado el padre”.

 

Cuenta, otra persona en la actualidad, que han escuchado ruidos y dicen que algunos han visto la sombra del “muerto”.

"El Leñador que no creía en los Fieles Difuntos"

Cuenta la leyenda que había un señor del barrio de San José municipio de Huamantla, que era leñador, hace muchos años,  era muy conocido en ese lugar por su mal carácter.

 

Era una persona casada con una joven muy tranquila, que no le exigía nada, cada vez que le pedía dinero su esposa para cualquier cosa, se lo negaba. Lo que ella le decía, “no te pido nada solo, cada año en Todos Santos, para colocar mi ofrenda, te pido que me des algo de dinero”.

 

Hace muchos años, narra la historia que, la señora le pidió al señor, dinero para colocar su ofrenda, para sus papás, que ella tenía la creencia que si venían las almas de los fieles difuntos, el primero de noviembre.

 

El señor le  negó unos centavos para comprar lo que requiere una ofrenda, y le respondió” no tengo, no estés molestando y le pego, porque él no creía en que las almas de los difuntos llegaban en esta temporada”.

 

Le dijo  ella, a él, entonces que le vas a poner a tus papás, y le contesto enojado solo un ocote prendido.

 

Entonces un 2 de noviembre el señor,  fue a la Malinche, al monte a traer su leña con su burro, como era costumbre realizar las labores de trabajo, ya que venía de regresó, escuchó a mucha gente hablando y riéndose, cuando él voltea,  observó a muchas personas que caminaban por veredas del monte,  con canastas de pan, naranjas, velas, comida y flores,

 

Pero hasta el último de tanta gente, un hombre  caminaba despacio solo llevaba un ocote prendido,  el señor al acercarse, vio que el que llevaba el ocote era su papá, y se acordó que solo le puso un ocote en su ofrenda.

 

Entonces de regreso a su casa, le conto a su esposa y le dijo que de ahora en adelante él pondría cada año, su ofrenda a sus papás, para que no se fueran tristes.

 

Desde ese día les comentó a varios de sus amigos, que si era verdad,  que las animas vienen y desde ese entonces nunca dejaron de poner su ofrenda a sus familiares.

 

Al poco tiempo esta persona  murió, y cuenta la leyenda que dios le dio permiso,  ver que las animas vienen cada año, el primero de noviembre.